
Los colores van montándose uno sobre otro, correteándose y persiguiendo formas inexactas, sin dejar de ser armoniosas. El dorado seduce, y una vez que nos acercamos maravillados por la cantidad de tonalidades, observamos lo que tal vez sea lo mejor del cuadro, el rostro de la muchacha besada...
En Amor están Klimt y el capítulo VII del Cantar de los Cantares; casi complementarios, es saludable leerlos juntos.
También llegó Sun Ra & his intergalactic arkestra, con algo de jazz experimental filosófico de finales de los años 50...está en Poder, hablando de los asesinatos nucleares masivos, aunque muy probablemente vaya rotando por todas las etiquetas...es para escuchar un buen rato, ya que alcanza la infinitud por momentos, al explotar la capacidad simbólica del caos.
Servido.


